Métodos y Sistemas / Sistema Judicial Colombiano: absurdas disposiciones
El Hecho: Métodos y Sistemas es una compañía colombiana que administra el sistema de recaudo de impuestos en Barranquilla. El exalcalde preso de esa ciudad, Bernardo Hoyos, la ha acusado de tener vínculos con paramilitares. El periódico El Heraldo a su vez, venía informando sobre la situación de la empresa, hasta que un Juez de esa ciudad aceptó una tutela de la empresa, para proteger su buen nombre. Como resultado, este medio no puede volver a mencionar la empresa en sus páginas, por lo menos para hablar de sus líos jurídicos y contractuales. El Tiempo de hoy escribe: "Celebración de contratos sin cumplimiento de requisitos legales, interés indebido en la celebración de contratos, peculado por apropiación y utilización indebida de información oficial privilegiada son, según la Fiscalía, algunos de los delitos que rodean el negocio que hoy maneja Métodos y Sistemas y que le reporta el 7,5 por ciento del recaudo total de impuestos en el Distrito".
El comentario: Está bien que los medios de comunicación busquen proteger el buen nombre de las empresas y personas. En no pocas ocasiones se han equivocado garrafalmente. Acogen un testimonio como si fuera la verdad relevada y lo convierten en noticia nacional, desprestigiando la gestión de una empresa o de una persona. No está bien que un juez de la República, con argumentos poco convincentes, recurra a esa figura para promover el silencion de la prensa alrededor de este aparentemente escandaloso hecho.
La recomendación: Las tutelas contra los medios de comunicación son una papa caliente. Incómodas para las empresas que las colocan (porque terminan siendo vetadas en las páginas del periódico), incómodas para el juez (porque corre el mismo riesgo si falla en contra del medio) e incómodas para el medio (porque muchas veces reflejan su falta de equilibrio informativo). Sólo cabe pedirle, al juez por un lado, que una cosa es fallar sobre una información divulgada, si se comprueba su falsedad, y otra es censurar las futuras publicaciones. Y también al medio, y a los medios en general, que informen equilibradamente del hecho. Los periodistas, en general, tienen un EGO muy grande y juran que nada ni nadie puede cuestionarlos.
